Concursos fotográficos: 15 cosas que aprendí como jurado

Un juicio implica verdad, o creencia, para salvar o condenar. Hace poco fui jurado de un concurso nacional de fotografía para decidir qué fotos merecían dinero y reconocimiento y cuáles anonimato y olvido. Algunas de las cosas que aprendí:

    1. Ni tongo ni proposiciones indecentes. En estas tierras de corrupciones y amiguismos pensaba encontrarme algún escándalo, aunque fuera diminuto, y nada, ni una vez me sugirieron ni escuché nada sobre la obra de nadie, al contrario, un compañero del jurado reconoció el trabajo de un par de colegas y decidió abstenerse de votar a favor o en contra.
    2. ¿Analógico o digital? Ese debate irrelevante… En la época del ruido informativo, los debates estériles protagonizan demasiadas páginas y ocultan lo esencial, en el caso de la fotografía las imágenes emocionantes, bellas, generadoras de información, reflexión o éxtasis visual. En un concurso de fotografías sin texto y copias pequeñas las imágenes debían hablar por sí mismas. Y eso hicieron.
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    3. La presentación, punto de partida imprescindible. Aunque en las bases no establecía requisitos formales (más allá del tamaño del papel) la gran mayoría de las fotografías presentaban márgenes que enmarcaban las imágenes, todos los trabajos finalistas presentaban las imágenes con mimo. ¿Significa esto que habría quedado fuera de la final un trabajo extraordinario por un detalle como éste? No lo creo, pero es significativo que quienes crearon colecciones de fotografías interesantes también cuidaron con esmero su hábitat, el aire, el tipo de papel y la impresión.
    4. La calidad técnica, un mínimo fundamental. Todos los trabajos finalistas mostraban (y de qué manera) un control técnico del medio fotográfico. El dominio de la composición y, en algunos casos, de la luz, era intachable. Dos de las obras finalistas destacaban especialmente por su control compositivo en un blanco y negro limpio y geométrico en la línea del inalcanzable Fan Ho. Pero, aunque por poco, ninguno de ellos ganó.
    5. La emoción, factor clave. Los tres trabajos ganadores eran emoción. El primero sobre la tomatina y la energía de un evento multitudinario, la expectación, el éxtasis colectivo de una fiesta con varias décadas de historia a sus espaldas. El segundo, sobre las sombras y las incertidumbres de la vida sin hilo argumental evidente. El tercero, sobre la vejez, la soledad, la enfermedad. Alegría y dolor, celebración de la vida y miedo a la muerte… Los grandes temas que subyacen en lo folclórico y lo cotidiano son (y seguirán siendo) fuente de inspiración y merecedores de premios.
    6. El estilo propio (o la reinterpretación de estilos ajenos), otro pilar fundamental. Las colecciones ganadoras eran coherentes y sólidas a nivel visual. El primero, fotoperiodismo a medio camino entre la eficacia implacable de Emilio Morenatti y el dominio cromático de Tino Soriano. El segundo inspirado (extremadamente) en el estilo de Michael Ackerman. El tercero, sobrio y equilibrado, en la línea del documentalismo clásico norteamericano.KARMA1
    7. Los dípticos, formato al alza. Aunque no era un requisito específico, primero y segundo premiado estaban construidos a base de imágenes que se relacionaban entre sí y, además, encajaban en su conjunto. Salvador Brun con secuencias temporalmente relacionadas y significados complementarios, a veces contrapuestos, en la línea del mítica final de Carrie. Luis Botana, por el contrario, construyendo sus dípticos en base a composición y emoción, sin importar su cronología, algo de lo que sabe mucho el fotógrafo David Salcedo.KARMA2
    8. El blanco y negro, mayoría absoluta en la final. La proporción b&n/color era 50/50 entre las obras presentadas y de los 12 finalistas 11 fueron trabajos en blanco y negro. ¿Por méritos propios o por demérito ajeno? Por un lado la apuesta monocromática es más segura, hay menos elementos que equilibrar, más posibilidades de conseguir composiciones limpias, contundentes, eficaces. Por el otro, la postproducción en color conlleva más riesgos y más complejidad, muchos trabajos quedaron fuera por falta de complementariedad cromática, excesos photoshoperos y HDRs subidos de tono. Y también había algo de control técnico o de veteranía, como si los autores que apostaron por el blanco y negro tuvieran más claro lo que hacían, más intención o aseguraran más el tiro reduciendo riesgos. Sorprendente que siga tan vigente la magia de lo monocromático en la era Instagram…KARMA3
    9. El color, más eficiente. 1 de los 12 finalistas era en color y fue el ganador unánime. No sólo por eso, pero también por eso. Sin duda el rojo que inunda el reportaje (compensado o relajado por blancos, verdes y azules) ayuda a atraer la mirada y dar coherencia cromática al trabajo.
    10. Street photo, el género mayoritario entre las fotografías presentadas. A distancia, viajes, arquitectura, naturaleza, fotografía conceptual y sólo un par de trabajos de retratos que, curiosamente, llegaron a la final. Supongo que al ver casi mil fotografías en pocas horas algunos trabajos se descartan (o se incluyen) por su originalidad, sea formal, temática o por la familia fotográfica a la que pertenecen.KARMA4
    11. El reportaje de viaje aquí-te-pillo-aquí-te-mato, error habitual. Aunque funcionaban técnicamente, muchos fueron descartados por el tratamiento superficial de las culturas ajenas, el exceso de tópicos visuales o el miedo y la distancia emocional suplida con teleobjetivos propios de la fotografía de naturaleza y los safaris. Y un viaje si es (o debería ser) algo es curiosidad e interacción, no lejanía.unnamed-0
    12. Una foto es buena si a mi me gusta… No necesariamente. Las fotografías hablan, a veces gritan, por eso el primer premio fue elegido por unanimidad en cuestión de segundos y el segundo por mayoría 2/3 un par de minutos después.unnamed-1
    13. Lo colectivo mejor que lo individual. Una fotografía extraordinaria deslumbra, atrapa, es como un fogonazo, se puede ver a metros de distancia, se eleva entre decenas de fotografías por muy juntas que se presenten en una mesa. Pero en un concurso de colecciones, la que marca el nivel de la obra es la peor de las cuatro imágenes, esa es la que mantiene el trabajo a flote o lo hunde. Cuatro imágenes decentes llegan más lejos que una extraordinaria, dos buenas y una mala.
    14. El orden de los factores altera (y mucho) el producto. Las fotografías se relacionan entre ellas con cierto ritmo, fluyen unas con otras por su contenido, por su geometría, por su luz, por su color. Y la transición de una a la siguiente debería ser brusca o suave, puñetazo o caricia, pero elegida, dejar el orden de las fotos en manos del azar es, como mínimo, desconsiderado.unnamed-2
    15. Participar, llegar a la final, ganar… motivos posibles. Pero tal vez lo más interesante sea el aprendizaje inherente al proceso, la edición, la selección, qué fotos, en qué orden, con qué retoque, buscar, encontrar, decidir. Perdernos en nuestro archivo es revisitar, despacio, nuestra visión del mundo. Navia, enorme docente y maestro del color y lo sutil, siempre cuenta que lo más difícil, lo interesante de ese proceso es descubrir realmente quiénes somos como fotógrafos, como fotógrafas, y descubrir la distancia, a veces enorme, que nos separa de quienes creemos ser. Al fin y al cabo, ¿no se reduce todo a eso?unnamed-3
[ Texto:  publicado inicialmente en el blog de Nikonistas. ] [ Fotografías: las colecciones ganadoras del Sarthou Carreres. La Tomatina de Salvador Brun, Karma, de Luis Botana y la obra de Joan Rubert. Sobre el concurso: 35º concurso nacional de fotografía Sarthou Carreres, 1800€ a las mejores colecciones de 4 obras sin texto en papel 20x30cm y mancha fotográfica libre. Colecciones presentadas: 199. Jurado: José Beut, desde la fotografía de naturaleza, Elisenda Pons, desde la fotografía de prensa y proyectos como For Sale y el que escribe. Y sí, como nos dijo uno de los organizadores al hacernos esta foto, “gato con guantes no caza ratones“. ]

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3 Comments

  1. Angel Martínez 10 noviembre, 2015 at 15:14 - Reply

    El arte es dificl de juzgar, sobretodo por los comtemporáneos, y siempre hay un depende, cuando hablas de la interactuación con el fotografiado hay que tener en cuenta que estas distorsionando la realidad y esto no es ni positivo ni negativo para el resultado artistico final, simplemente es diferente, otra cosa es como sea juzgado,

    En general gracias x tus consejos.

  2. jordimacblog 2 noviembre, 2015 at 14:51 - Reply

    Pues has tenido suerte, porque precisamente por la dudosa imparcialidad de un concurso fotográfico en el que no participé porque no veía como cumplir con la temática propuesta decidí no participar en ningún otro concurso al ver que el ganador no cumplía con la temática del concurso. Es más, me consta que uno de los jueces del concurso dijo que no volvería a participar como jurado después de ver lo que vio. Y si uno de los jueces tomó esa decisión …..

Y tú ¿cómo lo ves?