Qué vamos a hacer…

Retrato fotográfico de Santiago Álvarez

El que nos mira se llamaba Santiago.

Cada mañana, en el bar de sus hijos, repetíamos ritual. Y parecía entonces que la tierra seguía girando pese a todo:

– Buenos días, Santiago. ¿Qué tal va hoy?
– Tirando, chaval, tirando. Jodido pero tirando… Qué vamos a hacer si no.
– ¿Qué se cuenta el periódico?, ¿cómo está el mundo?
– Bah, nada nuevo, qué va a decir…

Asturiano y trabajador, Republicano y discreto, con casi noventa años Santiago era el perfecto exponente de esa generación de hombres y mujeres que durante décadas se esforzó por encima de sus posibilidades y a la que nunca estaremos lo suficientemente agradecidos.

A veces, el patriarca de los Álvarez se sentaba afuera y se fumaba unos cigarrillos contemplando la calle que habitaba desde los años 50: trabajando en el colmado que su suegro Severino dejó atrás camino del exilio, primero, acompañando a sus hijos en el Brothers’ Bar décadas más tarde…

Y así seguirá ahora, estoy seguro, esperándonos en la terraza soleada de algún bar, culín de sidra en una mano, cigarrillo en la otra.

Seguiremos tirando, Santiago, no lo dude, qué vamos a hacer si no…

Santiago e hijo

[ Retrato fotográfico: Santiago Álvarez, padre de Jesús y Juan Carlos, posa su mano sobre el bastón, más cetro que necesidad. ]

[ Fotografía final: Santiago camina hacia la luz de la mano de uno de hijos, sus apoyos reales. ]  

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2 Comments

  1. Ernesto Mirabal González 4 febrero, 2014 at 14:09 - Reply

    Muy bien narrada esta historia, De personajes como él está lleno el mundo y casi siempre están olvidados. Una foto siempre es un buen remedio para el olvido. Saludos

  2. aingeru 14 enero, 2014 at 16:01 - Reply

    Si, señor,ppodria ser mi padre, o como el de cualquier otro…Bonita historia!

Y tú ¿cómo lo ves?