Hace ya muchos (muchos) años que re-visito el magistral vídeo de Radiohead ‘Just’. Y sigue intrigándome su significado…

[…]

La narración empieza cuando nuestro protagonista se coloca frente a una bañera. El agua, que limpia, que calma, que resucita. Unos pies descalzos, una bañera antigua. Se sumerge, se hunde en el agua apoyándose, despacio, agotado, dolorido.

[…]

Traje, corbata y paso decidido. Nuestro protagonista parece recuperado, camina enérgico y abstraído hacia su destino.

[…]

La abstracción de sus pensamientos desaparece. Parece intuirse un segundo de claridad, de lucidez. Y es esa revelación, ese éxtasis-por-fin-lo-entiendo-todo, la que guía su acción, su no-puedo-más-aquí-me-paro.

[…]

Aparece otro personaje. También camina con la mirada lejos del presente. Tropieza con el protagonista. Cae.
(El ser humano que no ve, que no observa el camino, que se desplaza ensimismado, egocéntrico, ausente de sí mismo y ajeno a su entorno)

– Lo siento, no te vi…
(El personaje se agacha, se acerca, busca la proximidad de la supuesta víctima)

– ¿Estás bien?
(El ser humano que se preocupa por el prójimo, que no huye o ignora -el aspecto encamisado del protagonista tal vez sea determinante en la elección-)

– ¿Qué pasó? ¿Te caíste?
(El ser humano que intenta comprender una situación anómala)

– No, estoy bien, por favor déjame solo
(Nuestro protagonista tranquiliza al buen samaritano y explicita su deseo de soledad. Tumbado de costado, postura fetal, recordando la seguridad y calidez del cuerpo humano, del primer y único refugio)

– ¿Has estado bebiendo?
(Ante un comportamiento poco habitual, poco ‘normal’, algunos tienden a buscar explicaciones en las drogas)

– No, no he bebido.
(Explicación sobre hábitos etílicos no a lugar)

– ¿Qué haces tumbado en la acera? ¡Podrías haberme roto el cuello!
(El ser humano que intenta comprender pero que, cuando no comprende, se aparta, se incorpora, culpa al prójimo, le responsabiliza, le odia, le reprocha y le grita).

– Ei… ¿Cuál es el problema? Déjame que te ayude.
(El ser humano -uno entre miles- que recapacita, aparca el odio y se vuelve a arrodillar para ayudar -ignorando el deseo de nuestro protagonista, que rechaza la ayuda, que no se siente víctima-)

– ¡No! ¡No me toques!
(Reacción-negación)

[…]

Y llegan otras personas, y preguntan, ¿qué ha pasado? ¿está herido?, y nuestro protagonista que ruega, una vez más, que le dejen solo, por favor…

– Debe estar loco.
(El ser humano que, ante un comportamiento poco habitual, poco ‘normal’ tiende a buscar explicaciones en la locura, a no aceptar la excepción, a no permitir la singularidad, la diferencia…)

– ¿Por qué estás tumbado? ¿Por qué no me explicas cuál es el problema?
(El ser humano -también uno entre miles- insaciable, que necesita saber, que necesita entender, que se niega a permanecer en la ignorancia. Saber o no saber la verdad que puede aplastar o liberar)

– Mira, no te lo puedo decir, no estaría bien…
(Dilema moral, el bien vs el mal. Explicar o callar, el silencio aísla y, dependiendo del momento, el lugar y la persona, protege o daña)

– Seguro que está loco.
(La locura, para un roto, para un descosido)

– Oh, mirad, ¡un policía! ¡agente!
(Desde el grupo, que se mantiene al margen, que no se acerca, que no se dirige directamente al protagonista, que diluye en el número la responsabilidad, la incacción, alguien invoca al garante de la ley y el orden, aleluya… El rebaño encuentra su guía)

– ¿Está usted bien?
(El ser humano que se preocupa por el prójimo, que no huye o ignora -trabajo obliga-)

– Estoy bien. Por favor, me pueden dejar aquí tumbado…
(La secuencia se repite)

– Me temo que no puedo permitirlo, señor.
(Ley, orden y autoridad, por fin alguien superior en la pirámide social que puede decidir quién sí y quién no, cómo sí y cómo no… La calle como, única y exclusivamente, lugar de paso)

– ¡¡No me toque!!
(Nuestro protagonista, inmóvil, se defiende e impone su voluntad a gritos, la violencia -o la apariencia de- se presenta como única defensa de la no-víctima que no-necesita ayuda por incomprensible que parezca)

– Sólo dime por qué estás aquí tumbado. ¡Dímelo!
(El ser humano desesperado ante la falta de respuestas, la angustia ante las grandes preguntas)

– No lo queréis saber, por favor, creedme.
(Nuestro protagonista elige por los demás, proteccionista, cree saber lo que los otros buscan, desean, rechazan… El ser humano siempre adivinando, ciego, a palos, el deseo ajeno)

[a todo esto, la guitarra eléctrica y el cantante empiezan a gritar]

– Crees que esto no tiene sentido ¿verdad? ¿Qué? ¿Que todos vamos a morir? ¿Es eso? ¿Es por eso?
(El ser humano en busca de sentido. Y cuando no lo encuentra, lo improvisa, se lo inventa: si no es alcoholismo ni locura, es la falta de sentido de la vida o la muerte, una de dos)

-No.
(Nuestro protagonista es tenaz, se hace de rogar)

– Díganoslo, por Dios bendito.
(El ser humano que, ante la confusión, ante lo inexplicable, recurre a la fé, al rezo, a la invocación de lo divino, de lo invisible)

[Y durante toda la canción, un martilleante estribillo: “You do it to yourself, you do, and that’s what really hurts…” -algo así como “Te lo haces a ti mismo, sí, tú lo haces, y eso es lo que duele en realidad…”-]

– Queréis saber por qué estoy aquí tumbado?
(Pregunta retórica)

– Sí!
(Respuesta obvia)

– ¿Realmente queréis saber?
(Pregunta retórica y enervante a estas alturas del relato, tensión narrativa, ajjj…)

[la guitarra chilla histéricamente]

– Os lo diré, os diré por qué estoy aquí tumbado. Que Dios me perdone y que Dios nos ayude a todos nosotros, porque no sabéis lo que me estáis pidiendo…
(Nuestro protagonista invoca también a Dios, en busca de refugio y protección, y decide compartir su secreto, su verdad, su revelación, la causa de su parálisis, de su abandono…)

[…]

Primer plano de nuestro protagonista que, por fin, habla, revela su verdad, el motivo de su huelga de movimientos voluntaria, libremente elegida… Y es en ese momento, en esa cúspide narrativa, cuando los subtítulos desaparecen y tú que te acercas a la pantalla, intentando leer los labios del protagonista, intentando entender por qué está ahí tumbado, por qué no quiere moverse, por qué ha decidido ese lugar en medio de la nada, por qué ha renunciado a continuar, a seguir andando, a seguir viviendo…

Ese apoteósico final que no comento por si todavía no has visto el vídeo (¿todavía no lo has visto?)…
Esa reacción grupal, en cadena, sobrecogedora… y, claro, como todas las decisiones, cuestionable…

¿Y tú? ¿Mañana reaccionarás?

15m-29mayo-plaza-catalunya

[ fotografía: Pl. Catalunya, 29 de mayo, 15-M.]

 

Las novedades, en tu mail

No spam guarantee.

I agree to have my personal information transfered to MailChimp ( more information )