“Es como una cerilla en medio de un campo en mitad de la noche.
Una cerilla no ilumina apenas nada, pero nos permite ver cuánta oscuridad hay a su alrededor”.

Salvador_05290_Perquín

En nuestra galaxia brillan unos doscientos mil millones de estrellas. Nuestra limitada visión del mundo sólo puede ver desde una montaña aislada, con suerte y sin luna, unas mil. A medida que desciendes al nivel del mar y te acercas a una gran ciudad, cuanto más humo y más farolas, más reducida la magnitud del universo, menos asumimos nuestro ridículo tamaño…

En El Salvador, donde tomé esta fotografías, las estrellas estremecen hoy más que en ningún otro lugar. Tal vez sea porque la oscuridad de la violencia lo eclipsa casi todo: en el 2015 fueron asesinadas 6.657 personas, 18 cada día en un país con sólo seis millones de habitantes (los mismos que en la comunidad de Madrid). Y la tendencia en 2016, con 1.400 muertos en enero y febrero, no invita al optimismo en ningún caso.

Dicen que cuando todo es hermoso nada duele, aunque sólo sea un instante. Por eso los destellos de luz desde su cielo, para olvidar la sangre y las lágrimas que inundan su tierra. Por eso el milagro cotidiano de su gente, su valentía, su voluntad, su alegría, la proclamación de vida que es cada chiste, cada baile, cada abrazo…

[ Fotografía: desde lo alto de Perquín (El Salvador) cerca de la frontera con Honduras, donde no habría llegado sin la eficacia y la hospitalidad del bueno de Héctor. ] [ Palabras: una cita parafraseada de Faulkner sobre la literatura que podría hablar sobre arte, fotografía, estrellas o luciérnagas en el Mozote. ]
Las novedades, en tu mail

No spam guarantee.