Y después de 223 días, después de 222 noches soñando con recuperar lo que era suyo, l@s vecin@s de Bellvitge decidieron retirarse del CAP de Rambla Marina el pasado martes 5 de junio.

El gobierno catalán asegura que transformará el CAP y ubicará allí un centro de rehabilitación y un par de médicos especialistas, ignorando casi todas las demandas del barrio. Un exiguo premio de consolación que, tras 7 meses de ocupación y protestas diarias sabe más agrio que dulce. Para la intrahistoria, otra historia de vencidos, la protesta más larga contra los recortes sociales hasta el momento

Eso sí, la gente de Bellvitge avisa: “Estamos agotados pero salimos de aquí con la cabeza bien alta y muy unidos. El desgaste no nos ha dividido, y eso es fundamental para seguir, la lucha continúa”.

Y como muestra, una fotografía de familia, pañuelo al cuello, puño en alto… [clic para ampliar].

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