[...]
-HabÃa deseado toda la vida que admiraran mi resistencia al hambre -dijo el ayunador.
-Y la admiramos -respondió el inspector.
-Pero no deberÃan admirarla -dijo el ayunador.
-Bueno, pues entonces no la admiraremos -dijo el inspector-; pero ¿por qué no debemos admirarte?
-Porque ayuno obligado, no puedo evitarlo -dijo el ayunador.
-Eso ya se ve -dijo el inspector-; pero ¿por qué no puedes evitarlo?
-Porque -dijo el artista del hambre levantando un poco la cabeza y hablando en la misma oreja del inspector para que no se perdieran sus palabras, con labios alargados como si fuera a dar un beso-, porque no pude encontrar comida que me gustara. Si la hubiera encontrado, me habrÃa hartado como tú y como todos.
Estas fueron sus últimas palabras. Pero todavÃa en sus ojos quebrados se mostraba la firme convicción, aunque ya no orgullosa, de que seguirÃa ayunando…
[...]
[ Retrato fotográfico: Edu ]
[ Palabras: Un artista del hambre, del inacabable Franz Kafka. ]