Es elegir otra fotografÃa (disparada una hora después, cuando la marea se disponÃa a ahogar las increÃbles estatuas de Antony Gormley) y transformar el blanco y el negro y los grises en colores cálidos y (parafraseando al Ferlosio que acompaña la imagen anterior) sentir que, pese a todo, parecen estallar aquà y allá constantes y brutales evidencias de que ha habido, de que hay, de que habrá o querrá haber, siempre, un mundo.
[ fotografÃa: Crosby, Inglaterra ]