A lo lejos, en un atardecer
en que el otoño
es un lugar en mi pecho,
comienzan a encenderse las ventanas,
mi nostalgia
por estar donde bien sé que al llegar
volverÃa a estar afuera.
Duelen los ojos de soñar tan a lo lejos
la frente de pensar
lo impensable de tanta vida
que no he abrazado,
tanta deuda de lo que no he nacido.
Poco a poco se apagan las luces,
es el lindero de una noche y otra noche,
la frágil vecindad
del miedo y la esperanza.
El último dÃa podrÃa ser éste que termina,
esta noche
en la que aún escribo
igual, pero sin una ausencia nueva
para seguir esperando.
[ poema 'Noche adentro y no duermo', de Hugo Mújica ]
[ fotografÃa tomada en Yangon, durante un viaje por Birmania ]
Y seguiremos, no hay otra opción posible,
soñando a lo lejos, pensando lo impensable,
abrazando la vida que nos quede. Con esperanza.
Sin miedo.